| Despertar: sobre las 10 | Rumbo: ninguno |
| Kilómetros: pocos | Personas: 3 |
| Tiempo: Nublado con chubascos | Ciudades: 1 |
| Pernocta: Stuttgart | Gasto: unos 40€ |
Un par de días de descanso relativo.
El lunes dediqué el día a organizar mis cosas correctamente, descansar, pasear y esas cosas tranquilas. Aproveché para hablar con gente por Skype y dar señales de vida.
A las 18:45 había quedado con Fabi para ir a correr. Me parece una manera genial de conocer un poco el entorno. Lo que no contaba es con lo quemado que estoy. Corrimos 45 minutos y desde el 30 pensé que me moría. Pero no quería quedar como la maricona, así que mantuve el tipo hasta el final. Me quedó claro que necesito hacer algo más de ejercicio.
Luego fuimos a visitar a Pandu, un ex compañero de trabajo de Fabián. Éste tiene pensado abandonar la habitación en la que vive antes de septiembre, y yo sería el siguiente ocupante.
El sitio me pareció bastante feo y cutre, pero por el precio que se baraja (unos 320€ incluyendo luz y agua) no está tan mal. Además está muy bien situado, al lado del Mitte (el centro), así que, como una solución transitoria, me parece más que bien.
El martes fue un poco mejor. Ya me había repuesto completamente del viaje de 4 días. Me desperté tempranito de forma natural. Organicé lo que me quedaba por organizar y comencé con el "plan de ataque": me hice una lista de las casas de subastas que hay en Stuttgart (uno de los tipos de negocio donde yo puedo trabajar).
Para mi sorpresa, hay un montón. En total debe haber más de 20, de los que seleccioné unos 15. Para una ciudad con 600.000 habitantes es tela. Lo tomaré como una buena señal.
Al día siguiente salía hacia Luxemburgo, para pegarme una semanita viajando por la zona. Entre lo poco organizado que tenía esto y las pocas ganas de correr que tenía, tuve que dejar en la estacada a Fabi para correr (no sin avisarle por mensaje).
Encontré un Jouth Hostel muy aparente y barato en el centro de Luxemburgo e hice la reserva.
Luego encontré a una compañera de coche con la que compartir gastos y conversación.
Ya tenía todo listo.
Llegó Fabi contándome que esa noche habría timba de Wii en casa. ¡Bien! Me apetece.
La cosa se vino a menos. Al final fuimos Fabi, un compañero suyo de trabajo (cuyo nombre no recuerdo y yo). Echamos unas partidas al Rock Band (en las que dejé clarísimo que nunca seré percusionista), compartinos una pizza y luego a la cama.
Despertador a las 8:30. Menos de 7 horas para dormir. Espero descansar, mañana quiero que me cunda el día.
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