| Despertar: 9:30 y 7:20 | Rumbo: Utrecht |
| Kilómetros: 190 | Personas: 2 |
| Tiempo: Soleado (hasta calor) | Ciudades: 2 |
| Pernocta: Utrecht | Gasto: mucho, no sabría decir |
Después del domingo, y sabiendo que abandonaba al día siguiente Bruselas, me puse el despertador, pero no demasiado temprano. No quería perder el tiempo, pero también quería descansar.
Me levanté, duché, cargué las cosas en el coche y me puse en marcha. Ni un minuto que perder.
Antes de dejar Bruselas quería ver la zona de las administraciones de la unión europea. Y una vez vistas os puedo decir una cosa: os la podéis saltar, no hay nada que ver. Si vais a estar mucho tiempo allí, vale, pero dejar algo o perder tiempo allí es "pa na".
Antes de ponerme en ruta quise repostar, lo cual resultó un parto, cagontó!!!
De entrada se negaron a cambiarme el billete de 200€ que tenía. Busqué un banco. Le pagué por 30€ pero la máquina me echó 29,70€ (parece que el dependiente se quería cobrar una comisión a mi costa). Entré para reclamarle eso y la diferencia de precio entre el cartel y el que me habían cobrado (de 1,71 a 1,68 €/l). Entre una cosa y la otra me entretuve allí 20 minutos, pero puse las cosas en su sitio. Hay piratas en to's laos, no solo en España.
Después carretera. Una vez más, crucé la frontera sin darme cuenta. Encima, como en parte se habla el mismo idioma, aún más complicado saberlo.
Paré a comer en un McDonalds y tuve que preguntarle a la dependienta en qué país estaba.
Esa noche iba a alojarme en casa de una pareja de couchsurfers. Tenía un número de teléfono (sin prefijo internacional, no sabía bien cómo llamar), una dirección y una hora. Desde el McDonalds mandé otro mensaje por la web y decidí aparecer directamente en el sitio.
Tardé poco en llegar a Utrecht. Aún quedaba un rato para la hora en cuestión, así que me di un paseo por la ciudad.
Holanda odia los coches, especialmente en los cascos urbanos, así que cuesta aparcar sin tener que pagar un huevo por ello (y cuando digo un huevo, digo zona azul de 4€ la hora). Pero, aquí un servidor, lo consiguió.
Sin plano, sin planes, simplemente vagué por las calles durante las dos horas de que disponía.
Utrecht es una pasada. El casco histórico lo tiene todo: rinconcitos, grandes edificios, bonitos jardines, tranquilidad y vidilla. Todo, en serio. Ninguna calle está desierta, y ninguna calle está atestada. Hay terrazas con gente y jardines tranquilos, calles comerciales y callejones encantadores, canales con patos y barcos con fiestas. Es una de las ciudades en las que da pena no vivir una temporada.
Cogí el coche para ir a conocer a mis nuevos "caseros". Vivían en el extrarradio, y eso me dio la oportunidad de conocer otra nueva faceta de la ciudad: no es sólo un bonito casco histórico, sino que cuenta con un parque tecnológico y un ensanche con una arquitectura muy moderna y que le da a la ciudad una nueva dimensión económica. Mis enhorabuenas a los alcaldes que han confeccionado aquello.
Alex y Maryam no esperaban ya mi visita. Al no haber llamado, no contaban conmigo, y habían estado muy ocupados para leer el mensaje que les dejé por couchsurfing. Su piso era de nueva construcción, muy moderno, muy limpio, muy bonito. Daba gusto estar allí, hasta me daba algo de corte.
Me alojaron con una gran sonrisa y mucha timidez. Ellos estaban más nerviosos que yo, creo. De cuando en cuando se disculpaban por tener cosas que hacer y no estar conmigo. ¡Y eso que en cada pausa de su trabajo aprovechaban para cruzar unas palabras con el visitante! Yo estaba encantado de estar allí, y me parecía lo más normal del mundo que tareas.
Todos nos fuimos pronto a la cama. Maryam tenía una importante entrevista temprano al día siguiente, Alex la acompañaba y yo estaba cansado.
Como es normal, no querían que yo me quedase solo en la casa, así que tuve que despertarme para salir de ella tan pronto como Alex. A las 7:20 estaba sonando mi despertador. Me invitó a un café, dejó que me preparara un sandwich y salimos. Aproveché que estaba empecinado en llevar mi coche para dejarle en la puerta de su oficina.
Hoy tenía pensada una visita más organizada. Como tenía una guía que Maryam y Alex me habían prestado, hice un itinerario. Compré la visita a la torre del Dom, que me la pusieron a las 12 y me di un paseo.Ya casi lo había visto todo el día anterior, aunque sin saberlo.
La visita a la torre, aun sin ser el novamás, es obligada. Aparte de las pinceladas de historia de la ciudad que te da la guía, la panorámica desde lo alto es fundamental. El día estaba muy despejado y pude incluso divisar Amsterdam desde allí. Después enfilé el parque Wilhelmina, que me había recomendado Tere por facebook. Estaba "petao" de gente aprovechando uno de los primeros días de sol que habían tenido en 2 semanas. Yo me hice pasar por un lugareño, me quité la camiseta y me tiré en el cesped. Estuve allí escuchando música y fumando un porrito (estaba en Holanda, qué menos) hasta que el sol me echó. Raro que los holandeses aguantasen y el español tuviera que marchar...
De allí enfilé los puntos recomendados por la guía. Muy bonito todo, pero no hace falta guía. La ciudad es simplemente bonita, en cada rincón. Nadie tiene que decirte qué ver. Y lo más reseñable, la torre del Dom se divisa desde casi cualquier parte de la ciudad.
Como a veces me pasa, se me habían pasado las horas sin probar bocado y estaba muriendo de hambre. Hice la gran horterada de pararme en un bar de comida española. Eso decía en el cartel, pero la comida no tenía nada que ver con la nuestra. Allí comí unas extrañas albóndigas con patatas fritas y un par de cervezas. Hablé un poco con la camarera, que me confirmó que el cocinero no era español (ni probablemente nunca habría probado la comida española). No es que estuviera malo, es que simplemente no tenía nada que ver con lo nuestro.
Luego busqué el Cafe Olivier's, que supuestamente también me había recomendado Tere. Allí tomé otra cerveza (comencé a encontrarme contento). Intenté quedar con Alex para invitarle a una, pero me dijo que iba directo a casa, a esperar a Maryam que traía buenas noticias. Me alegré de que consiguiera el proyecto.
De vuelta al coche me crucé con el België Kafee, que probablemente era lo que me quería haber recomendado Tere. Pero llegaba tarde y ya había bebido suficiente. Además, Alex y Maryam me esperaban para cenar. La cena (que comí casi sin hambre debido a las albóndigas) consistió en unos noodles al curry y ensalada. A eso le siguió la cerveza de la celebración de éxitos y una agradable charla.
Supe entonces que Maryam era en realidad Iraní, a pesar de hablar fluidamente flamenco. Había llegado a los 22 años a Holanda, conocido a Alex y re-comenzado su vida allí. Tuve ocasión de conocer la impresión de alguien de mi edad que había vivido en el régimen iraní, y la de su marido, que lo había vivido en segunda persona. Interesantes historias, hacen que la vida de uno parezca un folio en blanco.
De nuevo prontito a la cama. Mañana toca madrugar de nuevo y algo de coche. Por fin vuelvo a Alemania y enfilo Stuttgart. Estoy disfrutando de esto, pero quiero volver a algún sitio que pueda llamar "casa".
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