| Despertar: 8:30 | Rumbo: Luxemburgo |
| Kilómetros: 365 | Personas: 4 |
| Tiempo: Principalmente soleado | Ciudades: 1 |
| Pernocta: Luxemburgo | Gasto: 80€ |
Un día ilusionante: el comienzo del pequeño tour por la "Benelux".
Había quedado con Julia a las 10 en la Hauptbahnhof (estación central) de Stuttgart. Y fui puntual, para sorpresa de la alemana, que esperaba que un español llegara tarde (eso me lo confesó después).
La muchacha resultó ser una chiquilla de 19 años que había estado en Stuttgart visitando a su novio. Alta, con rasgos muy alemanes, guapetona y de pintas desaliñadas. Una vez más, estoy de suerte.
Estuvimos todo el viaje hablando (en inglés, no puedo mantener una conversación en alemán y por el momento me interesan más las personas que el idioma).
Al parecer, existe la costumbre en Alemania de, tras terminar el instituto, tomarse un año libre para hacer un voluntariado. En el caso de ella está con la Cruz Roja cuidando viejecitos en un hospital.
A la entrada de Luxemburgo, un pequeño atasco. En contrapartida, el tiempo era soleado y la temperatura muy agradable.
La chica insistió en que no la dejara en casa y me guió hasta el albergue (un Jouth Hostel). Hice el check-in y me pedí una cerveza. Arrastraba hambre, pero preferí relajarme un rato en la fantástica cafetería del albergue. Aproveché para mirar internet y hablar con mi familia por Skype.
Luego un pequeño tour por la ciudad, así en solitario.
Luxemburgo es muy bonito. Una visita realmente recomendada y andas por la zona. Una ciudad metida en un frondoso valle. Y cuando digo ciudad quiero decir pueblo grande, porque pese a ser una capital de estado, es realmente pequeño. Te la puedes hacer entera andando en un suspiro. Pero merece la pena recrearse en sus callejuelas, sus innumerables miradores, dar un paseo por la orilla del río serpenteante, empaparte un poco del ambiente. Dan ganas de recrearse con cada rincón. Aunque, eso sí, no esperes una extensa visita cultural porque no la hay. Insisto, es muy pequeño.
Al poco recibí un mensaje de Julia para quedar conmigo a las 18h. Aún tuve tiempo de perderme un poco más antes de volver al albergue a ducharme y encontrarme con ella.
Apareció sola y dispuesta a enseñarme sus rincones preferidos de la ciudad. ¡Qué encanto de niña! No sé de dónde le viene esa fama a los alemanes; los que me cruzo yo son geniales.
Me llevó primero a un mirador que en su momento fue una muralla de defensa (el Karsernen). Desde allí se domina toda la ciudad, las vistas son excelentes. Luego pasamos por el museo de arte moderno (encabezado por un pequeño castillo) para ir hacia la zona de los organismos de la comunidad europea. Unos edificios modernos muy espectaculares, recubiertos de vidrios, que, no sé por qué, me recordó a la zona de "Parque de las Naciones" de Madrid.
Allí nos colamos en un autobús para volver al centro. Entonces buscamos un segundo mirador (su segundo lugar preferido de la ciudad, detrás del primer belvedere). Y de allí bajamos por unas escaleras (esto son todos cuestas y escaleras) hasta la orilla del río.
Finalmente echamos en ancla en la Place D'Armes, donde se disponía a tocar en un kiosko una "big band". Para contrastar con tanta elegancia, comimos de McDonalds. Ya se habían incorporado en ese momento Paul (un simpático luxemburgués de unos 40 años) y Alexandra (una guapísima alemana de unos 22).
La comunicación fue un poco difícil. Ellos tres están acostumbrados a hablar alemán entre ellos, pero yo no puedo seguir la conversación, así que se esforzaron un poco y hablaron en inglés.
Para terminar la noche dimos un último paseo, repitiendo algunas de las anteriores vistas pero de noche y luego cada mochuelo a su olivo.
Me han hecho una pequeña guía en una servilleta para visitar el resto del país mañana. Y si decido quedarme aquí estoy invitado a comer con Paul y sus amigos. Por otro lado, Julia me ha ofrecido su casa si decido dormir aquí el viernes.
Aún no sé que haré al respecto. No quiero rechazar tanta hospitalidad, pero creo que esta ciudad no va a dar mucho más de sí. Miraré la Lonely Planet a ver que tal.
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