lunes, 16 de julio de 2012

Día 5 - 15 de julio de 2012, domingo

Despertar: 11:40 Rumbo: Ninguno
Kilómetros: 15 Personas: 1
Tiempo: Nublado con chubascos Ciudades: 1
Pernocta: Stuttgart Gasto: 20€


Hoy toca descansar.

Sin despertador, estuve durmiendo desde las 2 hasta más de las 11. Y aún así, no estaba totalmente descansado al despertar. Pero me levanté igual, no quería pasarme dormido todo el primer día aquí.

Lo primero, desayunar, que ayer no había cenado y arrastraba hambre. Fabi no tenía leche ni pan, al menos a la vista. Me apañé un capuchino soluble (que sí había, menos mal). Yo aún tenía cosas en mi "despensa" del coche (una bolsa de cartón), y había algo de pan y unas magdalenas. Prueba superada.

Aún algo zumbado por los días anteriores, iba a un ritmo lento. Fui ordenando un poco, mirando internet otro poco. Me di un pequeño paseo buscando el coche de Fabi (donde estaba lo necesario para activar mi móvil alemán). Un pequeño reconocimiento del barrio y otra vez a casa a seguir haciendo cosas... y a estar tirado en el sofá también.

Sobre las 17h ya estuve harto de estar encerrado y me fui al centro a echar un vistazo.
Gran acierto. La ciudad es bonita. Todo muy cuidado, se ve que hay dinero aquí.
La zona del centro está muy bien. Tanto la fisionomía como los edificios son muy bonitos, con grandes espacios ajardinados, ámplias plazas, pequeños y grandes edificios muy alemanes, callejuelas con encanto... me gusta. Y encima había una vida en la calle increíble.
En una plaza encontré una especie de festival. Había un gran escenario en el que se daba un concierto (de música latina, como le gusta a esta gente) y puestos de comida, cerveza y artesanía alrededor. Y en el centro los clásicos merenderos que todos hemos visto en las fotos del Oktoberfest.
Pasado ésta, comenzaba una gran zona ajardinada a la que precedía el Neues Schloss (un edificio inspirado en Versalles, a pequeña escala). En estos jardines había montado otro escenario, esta vez con una descomunal pantalla y dos presentadores de televisión justo bajo ésta.
En resumen, montones de personas en la calle.

De allí salí en el coche hacia el aeropuerto para recoger a Fabián, que llegaba sobre las 20h. El aeropuerto, aunque chiquitito, también rezuma poderío económico.

Éste venía reventado de haberse pegado una juerga y luego un día de turismo en París. Pero Fabián está hecho de otra pasta, así que tras un ratillo en la casa charlando, salimos a cenar a un sitio cercano cuya especialidad es el pollo. Y de pollo nos pusimos hasta el manillar por 14€ cada uno.

Minivuelta por el barrio, una partidilla de Wii en casa y pa la cama, que mañana es lunes.

No hay comentarios: