| Despertar: sobe las 12 | Rumbo: Brujas y Gante |
| Kilómetros: 220 | Personas: nuevas, ninguna |
| Tiempo: soleado | Ciudades: 2 |
| Pernocta: Bruselas | Gasto: 40 |
Pasé de ponerme el despertador. Me había acostado tarde y contento, así que nada de horarios mañana.
Me levanté sobre las 12. Duchita, crispis y pa'l coche.
Margaux se vino conmigo. Íbamos a visitar Brujas y Gante. Yo tenía mucha ilusión: por fin iba a quitarme la espinita que tenía con Brujas.
En algo menos de una hora estábamos ya en Brujas. Para los Belgas, eso es una distancia grande para conducir, según me estuvieron contando Max y Magaux.
Se puede aparcar sin pagar justo a la entrada de la ciudad, y así lo hice.
Lo primero que hicimos fue buscar dónde comer. Tenía un mapa similar al de Bruselas y tiramos de él. Fuimos a un acogedor sitio (L'Estaminet, en Park) donde nos atendieron amablemente (tal y cómo prometía el mapa) y nos sirvieron rica comida local. Yo me decanté por unas croquetas de pescado y camarones que estuvieron bastante ricas, aunque el plato me resultó algo escaso. Margaux tomó un extraño croque-monsieur redondo y muy relleno de queso.
Luego, siguiendo el consejo del mapa, pasamos del mapa (valga la redundancia) y nos perdimos por las calles caminando sin rumbo.
Brujas es preciosa, tal y como promete. No se trata de grandes edificios ni imponentes monumentos, sino de pequeñas callejuelas con mucho encanto, bellos rincones encondidos, sinuosos canales dividiendo los barrios, bonitas terrazas en las que pararse...
Por otro lado, está atestado de turistas. Hay demasiado, no se puede andar con comodidad por ningún sitio.
Antes de salir de allí de camino a Gante, Margaux me mostró una tienda de souvenirs muy peculiar: todos productos belgas para degustar. Desde cervezas a chocolates pasando por salsas, golosinas, licores, etc. Se llamaba algo así como bbe y está en Wollestraat. Allí compré un set de 8 cervezas belgas diferentes que tengo la intención de liquidarme con Fabi al llegar.
Tras eso cogimos el coche y pusimos rumbo a Gante.
De la ciudad os puedo decir que es bonita y poco más. No pude verla bien, pero fue por un buen motivo: había un festival de música, puestos callejeros, cerveceo y demás por toda la ciudad (el Gentse Feesten). El ambiente era genial. Caiminabas y caminabas por la ciudad y no paraba de haber escenarios, gente divirtiéndose, puestos de artesanía, artistas callejeros, etc. Si os pilla por la zona, no dudéis en pasaros.
Me comí por fin allí un gofre (waffle dicen ellos), que aún no lo había hecho. Y compré unas golosinas típicas de Gante.
Nos dimos un buen paseo por la ciudad. Es también muy bonita. De otro estilo a Brujas. Por supuesto, tiene su canal, pero esta en lugar de pequeñas casas, saca su belleza de los grandes edificios: iglesias, unviersidad, conventos, etc. Y tiene también su canal que le da ese toque especial a las ciudades de la zona.
Cuando estuvimos agotados, nos sentamos a tomar una cerveza y descansar. Y de ahí al coche y a emprender el regreso a Bruselas.
Margaux tenía que levantarse muy temprano, así que al poco de llegar se fue a la cama. Max se fue de cerveceo. Yo subí al dormitorio y me puse con el ordenador a escribir sobre los 3 últimos días, cosa que me llevó un buen rato, y luego a dormir.
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