| Despertar: 8:20 | Rumbo: Bruselas |
| Kilómetros: 230 | Personas: 4 |
| Tiempo: Nublado con chubascos | Ciudades: 1 |
| Pernocta: Bruselas | Gasto: 40€ |
El jueves tuve ciertos problemas para encontrar dónde dormir en Bruselas. En principio cogí un HI hostel para dos días, pero pronto me mandaron un e-mail diciéndome que no podían hospedarme el sábado, sólo el viernes. Busqué algo más, sin resultados, y decidí dejarlo así. Ya lo solucionaría.
Me volví a levantar temprano para aprovechar el desayuno. Volví a hacerme un bocata.
Luego mandé por facebook un mensaje a Julia diciéndole que sentía mucho no aprovechar su hospitalidad, pero que quería marcharme para tener tiempo de visitar todo lo que quería ver. Me contestó que lo entendía.
Antes de abandonar Luxemburgo quise subir de nuevo al Kasernen para hacer unas fotos desde allí, puesto que ayer no llevaba mi cámara en ese momento.
Tras eso me puse en marcha.
Tenía el depósito lleno de barata gasolina luxemburguesa (aquí cuesta 1,39€ el litro), pero aún así quería parar justo antes de salir de Luxemburgo para aprovechar este precio. Lo malo es que sin darme cuenta crucé la frontera, así que no pude apurar esta oferta. Un error, porque en Bélgica está a 1,72€ el litro.
El camino, la llegada y la localización del hostel fueron sin problemas.
El albergue está situado en pleno barrio de inmigrantes, a las afueras del centro de la ciudad. Al que le impongan los ambientes "raros" le dará miedo el barrio, abarrotado de árabes allá donde mires. Hice el check-in, aparqué el coche dentro del parking del hostel y me bebí una cerveza mientras miraba internet. Había solicitado algunos couchsufings y quería ver qué tal. ¡Tenía una respuesta afirmativa! Genial, ya tenía cama para mañana.
Fue curiosa mi impresión de Bruselas. De entradas pensé "¡joder, qué fea!". Luego fui viendo sitios algo más bonitos. "Pues no está tan mal." Mi impresión fue cambiando gradualmente. Hasta que llegué a la Grand Place, donde pensé "¡qué bonito todo!" No es que esto sea Florencia (ni Luxemburgo siquiera) pero es bonita. Y algunos detalles son impresionantes. La Gran place, insisto, es preciosa.
Además fui viendo que la gente aquí es muy abierta, muy callejera y muy simpática. Y para mí eso es unas de las cosas más importantes de una ciudad. Me dio una impresión tan buena que la he convertido en mi segundo objetivo para buscar trabajo.
El paseito se convirtió en una visita en toda regla. Llevaba un mapa-guía que había pillado en el hostel y éste me apañó la visita al completo. Tenía muchísimas recomendaciones muy útiles y todo escrito por personas de Bruselas y con la intención de que el turista se divierta y no gaste mucho dinero. Por si alguien lo busca, estos mapas se pillan en una oficina llamada Use-it, en Steenkoolkaal.
De la Gran Place busque el más que decepcionante Maneken Pis. Luego me perdí un poco, caminando adonde se me antojaba sin mirar el mapa.
Sobe las 18h ya estaba bastante cansado, así que emprendí el camino de regreso al hostel. Eso sí, antes comí algo en una tabernita que encontré con ambiente local.
En el hostel conocí a Valerie e Isabelle, dos canadienses que están en Europa viajando por 90 días o algo así. Tienen un gigantesco mapa del continente entero, donde van marcando los sitios que han visto y que quieren ver.
Me senté con ellas y les estuve comentando lo que me parece a mí tal o cual ciudad; cuáles deben visitar y cuáles pueden obviar. En eso estuve entretenido hasta casi la medianoche.
De tanto en tanto hablaba con nosotros un indonesio que estaba desesperado buscando alojamiento. Para su presupuesto todo resultaba carísimo.
Les comenté a los 3 sobre la existencia de couchsurfing y carpooling, y me lo agradecieron mucho. Lo cierto es que les solucioné bastante con eso.
Las canadienses se fueron a la cama. Yo terminé mi cerveza y me fui a dormir también. Eran algo más de las 12.
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