domingo, 15 de julio de 2012

Día 3 - 13 de julio de 2012

Despertar: 9:30 Rumbo: Lyon
Kilómetros: 690 Personas: 1
Tiempo: Nublado, llovizna Ciudades: 1
Pernocta: Lyon Gasto: más de 100€



Al final el alemán me dejó tirado. Lo llamé varias veces entre las 11 y las 12. Daba señal pero no contestaba. Cuando ya estaba abandonando Barcelona me llamó. Me dijo que se acababa de levantar, que le diera unos minutos. Un par de minutos después volvió a llamarme y me dijo que estaría un día más en Barcelona, que me fuera y que estuviéramos en contacto.
Lo cierto es que tengo intención de llamarle o mensajearle. Me pareció una persona interesante... y no le guardo rencor por el plantón.

Me costó un poco salir de Barcelona. El programa de navegación que he instalado (MapFactor) no es demasiado bueno. Pero es gratuito, así que no es que pueda quejarme demasiado. Finalmente encontré la ruta hacia Francia.
La frontera está mucho más cerca de lo que yo pensaba. Apenas tardé una hora y media en alcanzarla. Y el peaje también fue más barato de lo esperado: unos 17 euros.
Una nota sobre Barcelona y su circulación: ¡es peor que la de Sevilla! ¡Y mucho! Al fin encuentro una ciudad peor.

Lo primero que llama la atención cuando cambias de país es que la autopista es distinta. En principio es mejor. Pero al poco te das cuenta de que por buena que sea, no tiene más que atascos. Francia es el país de los atascos. No sé cuántos me he encontrado a lo largo del camino. Algunos más leves, otros de pararse completamente. Cada vez que un camión adelantaba a otro, se formaba la de dios. Y eso que habían tres carriles. Como "consuelo de tontos" tengo que en el otro sentido de la autopista el atasco era monumental casi todo el tiempo. No sé como los franceses siguen cogiendo el coche. Y para completarlo, casi todo el tiempo autopistas de peajes. En total, desde el paso de la frontera hasta Lyon me he dejado más de 40 euros en peajes. Si a eso le sumas el 1,63€ que vale el litro de gasolina, yo no tendría "voiture" aquí, me parece.

Almorcé en un self-service sobre las 15h. Era caro de pelotas, así que pedí lo más barato que se me antojó. De lo malo, una de las cosas era un puré de verduras: comí sano. Para compensar, el segundo plato fue una ración de patatas fritas. Así de cutre soy cuando me lo propongo.

En el primer peaje había dos chicas francesas haciendo autostop. Quise llevarlas, pero al ser dos y muy cargadas de equipaje estimé que no había sitio en el coche. No tardé en arrepentirme. Habría ido acompañado, y encima estaban buenas. Estoy seguro de que se hubieran acomodado en el espacio que había. Espero haber aprendido la lección y no dejar pasar más oportunidades así. ¡Coño, que a ese tipo de cosas es a lo que vengo aquí!

A pesar de ir solo, el viaje se me estaba haciendo liviano. Pero, como siempre, al avanzar las horas se acumula en cansancio y la necesidad de llegar ¡ya!.
Por fin llegué a Lyon. Entre lo tarde (que se me hiceron las 8 a lo tonto), que me han dicho que es feo y las ganas de descansar, pasé de visitar la ciudad. Era una decisión casi tomada ésta, y terminé de tomarla al ver el atasco de la ciudad.
Empezó a llover un poco, pero era poca cosa y además paró a los 20 minutos.

Llegué al camping. Me cobraron los 20€ prometidos en la web con todo (tienda, coche y yo). Planté la tienda en un santiamén en el mejor sitio que encontré (que es un sitio muy bueno, la verdad, no sé cómo estaba libre).
Los campings en Europa son pequeñas delegaciones de la ONU. A tiro de vista tengo un grupo de alemanas, una pareja de rumanos, otra de ingleses, daneses, holandeses, polacos, sudamericanos y, por supuesto, franceses. Me gustan estos ambientes, aunque estoy cansado, es tarde y no estoy hablando con nadie.

Fui al super que está cerca del camping. Compré jamón de york, pan, una cerveza (calentorra, no hay otra) y un par de plátanos.
Tras cenar, fui a la cafetería del camping con intención de conectarme a internet un rato, pero resulta que es (no me preguntéis por qué) demasiado tarde para darme la clave del wifi. Y lo cierto es que me lo creo, porque me ha atendido una chica colombiana muy simpática con la que he tenido una mini-conversación... está bien, también es atractiva, lo confieso. Pero no me siento ligón hoy, y creo que una Quechua no es una oferta razonable para intentar llevármela la huerto. Al menos he conseguido que me ponga en el congelador las dos placas de hielo de mi neverita. Mañana tendré cerveza fría :D

Ahora me pondré una peli. El netbook no para de rentabilizarse.
Tengo muchas ganas de llegar manaña a Stuttgart, soltar los bultos, conocer la ciudad y comenzar el miércoles a viajar sin agobios.

NOTA: desde que pasé la frontera no se me ha estampado ni un bicho en la luna del coche, pero en el camping, como en todos los campings, hay mosquitos. Menos mal que llevo aután.

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