| Despertar: 9:30 | Rumbo: Barcelona |
| Kilómetros: 670 | Personas: 5 |
| Tiempo: Soleado - Nublado | Ciudades: 1 |
| Pernocta: Barcelona | Gasto: 75 € |
Me despierto puntualmente a las 8:30, para estar seguro de no llegar tarde a recoger al alemán. A las 8:40 miro el móvil y tengo e-mails. Uno de ellos es de Siggi, diciéndome que le han puesto una reunión y que se retrasará hasta, al menos, las 13h. ¡Me cago en to!
Me levanto definitivamente a las 9:30, sin tener muy claro qué demonios voy a hacer tanto tiempo. Desayuno, ducha. Un poco de ordenador: e-mails, facebook, skype con Alexia... Nada, sigue siendo muy temprano, maldita sea.
A eso de las 12, tras estar hablando con la madre de Fuen (que estaba de visita) de esto y aquello, decido ponerme en marcha. Cargo el coche y enfilo la plaza de Castilla.
Llamo a Siggi, pero tiene el móvil apagado. Verás tú...
Al poco, por fin, me llama él. Me pide que vaya a recogerlo al paseo de las Delicias (joder, la otra punta de Madrid). Habrá que hacerlo. Termino de escribir mi post anterior y voy en su búsqueda.
Por fin nos conocemos. Es un tipo alto, con pelo medio canoso, delgado, bien vestido y con pinta de buena gente. Al ver el coche tan cargado me dice "¡pero es que te mudas o qué!". "Pues sí" le contesto.
Nos ponemos finalmente en marcha a eso de las 14h. Para mi parecer, tardísimo. ¡Y yo que estaba listo a las 10!
Siggi resulta ser todo un personaje. Un buen compañero de viaje. He tenido suerte. Por poner un punto, es un alemán que fuma Ducados.
Nos vamos contando cosas. Especialmente él, creo, que ha vivido más y más intensamente. No sabría decir en cuántas ciudades me ha dicho que ha vivido: San Francisco, Barcelona, Tokyo, Isla Margarita, etc. Ni con cuantas mujeres ha estado. Las mujeres son sin duda su mayor afición, casi diría que el leit motiv de su vida. De hecho, tiene preparada a una amiguita para su llegada a Barcelona. ¡Qué tío! Casi intimida; lo tomaría de mentor. Jejeje.
No sé cómo ha tenido tiempo en sus 50 años de existencia de hacer todo lo que me ha contado. Un matrimonio de 15 años duración, del que tiene un hijo y una hija. Varias "pre-jubilaciones" y vueltas al trabajo. Montó un bar en Colombia. Se dedicó a compar flotas de coche en España para vendarlas a los rent-a-car de Alemania ganándose las ayudas del gobierno español (así de tontos somos, sí). Conoció (bíblicamente) a Miss Montreal 1982 en Isla Margarita, y fue en su búsqueda años después a Canadá.
Un poco me planteo si es verdad todo esto o es un tanto fantasma. Pero no parece de esos. Y no veo por qué querría impresionarme.
En el viaje hicimos muy pocas paradas. Y por muy pocas digo sólo dos: una para comer (tuvo el detalle de invitarme en compensación del restraso) y otra para estirarnos un poco. Teníamos prisa por llegar.
Llegamos a Barcelona sobre las 9. A las 9:30 llegué al parking. Casa de Reyes (mi amiga que me alojaba esa noche), duchita y a la calle.
Fuimos al encuentro de Aga, Serena y sus respectivas novias. Estaban en una de esas tasquitas barcelonesas con encanto que abundan en el barrio de Gracia. Las chicas se alegraron mucho de verme. Les conté mis proyectos y, como es de esperar, me dieron muchos ánimos. Yo las invité a visitarme.
Tras eso, nos sentamos en una terracita con otros amigos de Reyes. Más extranjeros. Parece que en Barcelona no hay barceloneses. Conocí a Elena y Silvia (dos italianas) y Mark, el novio inglés de Silvia, que le tiene alergia a hablar en español. Con él tuve una larga conversación sobre política en inglés. Como vio que le contestaba en su idioma, vio el cielo abierto y me acaparó todo lo que pudo.
Nos cerraron la terraza temprano y volvimos a casa. Allí estuve hablando con mi amiga hasta casi las 2. A la pobre la hice trasnochar a pesar de que tenía que trabajar al día siguiente. Pero la conversación valió la pena (como siempre con Reyes).
Ya he desayunado. Son las 11 y estoy esperando a Siggi. Espero que hoy no se retrase. Sería la segunda vez que el español espera la alemán.
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